Reconciliación

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Monumento a la reconciliación en Derry-Londonderry, Norte de Irlanda.

Las constelaciones nos muestran que tan sólo mediante la reconciliación puede darse un salto cualitativo de sanación.

Al final, todas nuestras historias, las de todos, estén en el lado que estén de un conflicto, son historias de amor. Incluso detrás de los actos más crueles, hay una fidelidad, un gran amor, aunque ciego, hacia alguien que sufrió mucho. Entonces se trata de ver ese amor, en uno mismo y en el otro, reconocer que el motor es, al fin, el mismo; recordar que cada persona hizo lo único que pudo y supo dadas sus circunstancias en aquel momento, incluyéndome a mi, y que no puedo pedir más que eso a nadie.

Cada vez que una reconciliación tiene lugar en el sistema, se sanan nuestros ancestros y nuestras generaciones futuras, a quienes libramos de una tremenda carga. Observa Bert Hellinger que el amor entre perpetrador y víctima tras una reconciliación es de los más fuertes que hay. La reconciliación tiene lugar cada vez que un excluido, alguien rechazado, es reintegrado, con amor.

La reconciliación da lugar a una explosión de sanación y vida que se propaga en ondas expansivas, en todas las direcciones, tocando y sanando a muchos, tanto miembros de nuestro sistema como a personas que se encuentran en nuestro mismo nivel de resonancia. Reconciliación es Vida!

Todo conflicto existe para dar lugar a más amor, nos lleva hacia adelante y hacia mejor.

Para reconciliarse dos, basta con que lo decida uno. Todo adulto lleva sus propias riendas.

“La persona que vive la vida desde una Conciencia Superior es aquella que dice ‘acabo todos los conflictos
con amor'” Wayne  Dyer

water ripplesLas constelaciones nos muestran que cuando tenemos conflictos con personas externas a la familia, a un nivel profundo ni nosotros ni aquella persona (o grupo) con quien estamos en conflicto nos estamos mirando. ¿Dónde miramos pues? A excluidos de nuestro propio sistema, proyectando, en aquellos con quienes tenemos el problema, un asunto nuestro sin resolver. A la otra parte le ocurre lo mismo, está proyectando sobre nosotros un conflicto suyo. La resonancia entre ambos conflictos, o entre ambos sistemas, nos ha llevado a encontrarnos, en busca el uno de la solución en el otro, ese es el lazo profundo de amor (amor ciego) que une a las partes en conflicto. Cada uno, por amor ciego a excluidos de su propio sistema, necesita del otro. La reconciliación nos permite ver: ver al excluido que necesita ser reintegrado en nuestro sistema familiar, y ver a aquella persona externa a la familia (o personas) a la que no veíamos, y aquí se inicia el amor iluminado, el que ve, el que sana. Ver es integrar, es reconocerse en el otro, darse cuenta de que somos, en valor, iguales; es asomarse a la profundidad del otro, desde nuestra profundidad. Todo esto se realiza, con una intervención breve, pero de gran alcance, mediante una constelación, sin necesidad de que estén presentes todos los implicados: con la persona que desea y decide solucionar el conflicto, basta. Los efectos, sin embargo, se dejan sentir en todos los implicados, pues todos estamos conectados, más allá del tiempo y del espacio, en un universo cuántico. Los efectos pueden dejarse notar en semanas o meses, a veces años, dependiendo de la gravedad del problema y la cantidad de personas implicadas. Los cambios profundos requieren más tiempo, si bien se observa que este tiempo de manifestación de resultados se está cortando, dandose cada vez más casos en los que el cambio tiene lugar de un día para otro, o en pocos días.

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