Ayudar a los niños

Todo padre que se constela, se trate de lo que se trate, ayuda y libera a sus hijos.

La mirada sistémica:

“Todos los niños son buenos, y sus padres también” (Bert Hellinger). Todos actúan por amor.

A través de los síntomas y problemas que presentan los niños, estos miran a los excluidos que los padres no ven, llevando esta carga por sus padres, por amor (amor ciego). ¿Por qué no ven los padres a estos excluidos? Los padres también lo hacen por amor, amor ciego. Cuando los padres pueden tomar a los excluidos con amor en su corazón (amor iluminado), los niños quedan liberados, pudiendo mostrar cambios espectaculares y a veces bastante rápidos .

El niño, por amor a sus padres, les dice inconscientemente “yo lo llevo por tí”, o incluso “yo muero por tí”. De este modo contraviene uno de los órdenes básicos del amor: que los padres dan y los hijos toman, y no al revés. Esta dinámica se manifiesta en diferentes problemas de aprendizaje, fracaso escolar, dificultad para concentrarse, hiperactividad, enfermedades físicas o mentales, pesadillas, comportamientos difíciles, mobing en el colegio, o siendo víctima de mobing…

Las constelaciones para ayudar a los niños se hacen con los padres o uno de ellos (los/as abuelos/as también pueden constelar a sus nietos),  pero nunca con los niños.

Fracaso escolar: La constelación permite ver hacia donde mira el fracaso del niño, a quién (una primera pareja de alguno de los padres que no ha sido agradecida, uno de los padres que ha sido excluido, algún ancestro o persona externa a la familia -fallecido o vivo- con quien algo quedó pendiente…). Al mostrar a los excluidos, el padre o la madre ya puede tomarlos en su corazón con amor, liberando al hijo, que ya no necesita llevar esta carga.

La exclusión (a través del rechazo, del desprecio, del olvido…), se trate de personas vivas o fallecidas,  implica siempre sufrimiento. El sufrimiento del excluido tiene consecuencias muy graves en el sistema familiar, es un grito de ayuda que el niño de algún modo “escucha”, y hará todo lo que pueda por ayudar a paliar ese dolor, aun a costa de su vida, o pagando con el fracaso o con su salud. El pensamiento mágico que lleva al niño a sacrificarse, creyendo que así el excluido estará mejor, no hace sino empeorar la situación, y aumentar el sufrimiento de todos. Es a la vez una llamada a los padres para que vean y tomen a estos excluidos, sanando el sistema (algo que el niño no tiene libertad para hacer, por ello se trabaja con los padres, nunca con los niños, para quienes es contraproducente estar presentes durante una constelación).

Basta con que uno de los padres haga el trabajo, aunque el problema tenga su origen en el otro cónyuge (ambos padres pueden participar también, si lo desean). Ambos padres biológicos tienen, en el hijo, un destino común en el que sus respectivos sistemas familiares se funden. Cualquiera de los dos, el padre o la madre, puede tomar los excluidos del otro con amor.

    • Las dificultades con las matemáticas muestran una desconexión con el padre, o en alguna generación de la línea paterna.
    • Las dificultades relacionadas con el lenguaje, la escritura, la lectura, la ortografía (problemas de dislexia, etc.) muestran una desconexión en relación con la línea materna.
    • Dificultades con el aprendizaje de un idioma: a menudo revelan un conflicto entre un miembro del sistema familiar de la persona y alguien procedente de un país en el que se habla ese idioma. La reconciliación, mediante una constelación, entre ambos, da lugar a la facilidad en el aprendizaje de ese idioma.
    • Deficits de atención e hiperactividad suelen mostrar la identificación inconsciente con varios excluidos que piden la atención del niño, excluidos a los que el niño mira por sus padres.
    • Las adicciones suelen mostrar lealtad a un hombre rechazado por una mujer, generalmente el padre, rechazado por la madre (observa Hellinger la importancia de que sean hombres quienes trabajen con toxicómanos, pues las mujeres en este terreno tienen tendencia a separarles aun más del padre.)
    • Una persona que no ha tomado a la madre, no se permite aprender.

¿Cómo puede ayudar un/a profesor/a desde la sistémica?: Tomando sus propios padres y los padres del niño en su corazón, con amor y respeto. Cuando tratamos de suplantar a la madre, o el padre, de alguien, tal vez pensando que somos mejores para él/ella que sus padres biológicos, le hacemos daño a él/ella y todo su sistema familiar, con serias consecuencias para nosotros y para el otro (al suplantar a la madre, desconectamos al otro de todo lo que la madre significa: éxito, amor, abundancia, salud física…; al suplantar al padre, desconectamos al otro de todo lo que el padre significa: la realización profesional, la fuerza, la conexión con el mundo y los demás, la capacidad de aceptar la realidad, la salud mental…)

Cuando los padres constelan dificultades o problemas de sus hijos, es importante que no digan nada a estos últimos. Como dice Bert Hellinger, “la ayuda buena es silenciosa”.

Los comentarios están cerrados.