Cuando constelarse

Las constelaciones están indicadas para dificultades que podemos tener en relación con nuestra salud mental o física, relaciones (de pareja, de trabajo, con vecinos…), el trabajo (no tenerlo, no sentirse realizado/a…), problemas financieros (falta de dinero, dificultades para vender o alquilar una casa, herencias…), accidentes, cuando tenemos que tomar una decisión dificil, etc. Están indicadas también para ayudar a niños con dificultades (de comportamiento, aprendizaje, salud…), en cuyo caso se trabaja con los padres, y para ayudar a nuestros animales. Los efectos en niños y animales pueden ser espectaculares y bastante rápidos. El movimiento sanador que se pone en marcha en una constelación, y que continúa evolucionando más allá de la imagen final de la constelación, se propaga por sistemas enteros (nuestro sistema familiar y aquellos sistemas con los que estamos relacionados), sin necesidad de que se encuentren presentes más que la persona que decide constelarse. Durante un taller de constelaciones, algo más grande, otra fuerza, opera, una fuerza benéfica que quiere y piensa a todos tal y como son, y que busca la solución mejor para todos, pues ama al todo (victimas y perpetradores por igual).

Es recomendable asistir al menos a un taller de constelaciones antes de constelarse para familiarizarse un poco con la actitud de compromiso y aceptación necesaria para la efectividad de este trabajo, si bien no es una regla. También puede darse la circunstancia de que el campo no dé permiso para la constelación, porque falten las condiciones adecuadas de aceptación, por falta de centramiento, o por otras razones desconocidas para nosotros.

Los comentarios están cerrados.