El Taller

 

El taller consiste en un grupo de asistentes que pueden o no conocerse entre sí. El cliente presenta brevemente el asunto para el que busca solución al constelador (a veces incluso puede no ser necesario), y se eligen personas del grupo para representar miembros de su familia u otros roles. Los representantes, sin pensar, con la mente en blanco, sin intención, prestando atención al cuerpo y lo que perciben, en recogimiento, siguen el movimiento que les llega. De este modo,  comienzan a sentir y comportarse como las personas a las que representan aunque no las conozcan. A través de ellos, el desorden detrás del problema sale a la luz. Otras fuerzas, el campo, la mente espíritu (como lo denomina Hellinger), el centro vacío, la energía… como queramos llamarlo, mueve a los representantes, lentamente y en silencio, poniendo en marcha un movimiento de sanación. Cuanto más centrado y en sintonía está el representante, mayor la sanación. En las constelaciones asistidas con animales, estos hacen de representantes, de manera natural y espontánea (son excelentes representantes además, por su capacidad de percepción, su gran entrega y su sintonía con la vida y el ahora.)

En el taller se realizan también diferentes ejercicios en parejas o en grupo que ponen en marcha poderosos movimientos de sanación en nuestra vida.

Las nuevas constelaciones, a diferencia de las anteriores, trasncurren en silencio, y en profunda sintonía, en un estado meditativo, sin psicodrama. No se coloca a los representantes (o raras veces), no se les obliga a moverse para acá o para allá, no se les hace hablar (es una falta de respeto a los ancestros, únicamente cuando el cliente se representa a sí mismo puede hablar.) En momentos dados, el facilitador puede pedir al cliente que repita palabras que tienen un efecto inmediato de sanación en la constelación.

Participar en un taller es sanador también para los asistentes aunque no se constelen. Este trabajo nos hace también más compasivos, al ponernos en la piel de otra persona, y lleva a importantes comprensiones.

Algunos tipos de constelaciones:

Constelaciones de una frase: La persona se sienta al lado de Bert Hellinger, que permanece en silencio. La sala entera permanece en silencio. Hellinger espera. En un momento dado se acerca el micrófono a la boca, y dice una frase que le acaba de llegar. La frase es sencilla, y profunda. Nos mueve a todos. La persona permanece a su lado, en silencio. Asimilando la frase, tal vez poco tiempo, tal vez más. Ha sido suficiente. Le da las gracias a Bert y se retira. Tal vez la persona comentó su problema al principio (en pocas palabras, Hellinger no acepta más), tal vez nunca llegó a decir qué le había llevado hasta allí, y no hizo falta, el campo lo sabe todo.

Constelaciones del espíritu/mediales: El facilitador pide a una persona que se levante y se coloque donde lo sienta (o en algun lugar concreto, como el centro de la sala). A partir de ahí, este representante se deja mover. No sabemos a quién representa, ni qué le pasa o a quién mira. Tal vez el facilitador saque algún representante más, o tal vez no. En silencio, sin mediar palabra, se deja actuar al representante hasta que su movimiento haya acabado. Este tipo de constelación, en la que ni el facilitador ni nadie en la sala sabe qué está pasando, es profundamente sanadora.

Constelación sistémica: El facilitador siente que no hay permiso para colocar ancestros ni miembros de la familia del cliente. Se saca un representante para el cliente, y el resto de participantes se representan a sí mismos. La sanación llega a través de la resonancia con los vivos (los participantes).

Constelación cuántica: Se coloca un representante del cliente y un representante para el “yo cuántico” del cliente, a parte de otros representantes que se sienta necesario sacar, o que saque el campo. El “yo cuántico” es esa versión avanzada del cliente que ha tomado a sus padres, que es capaz de asentir a todo tal y como es y a todos tal y como son, agradeciendo la vida, todo y a todos por ser como son, agradeciendo y despidiendo el pasado, viviendo en el presente, asumiendo la responsabilidad de sus actos y las consecuencias, y comprometiéndose a reparar, en su estado adulto, totalmente en la vida. La introducción del “yo cuántico” tiene un efecto muy sanador.

Esto son sólo orientaciones, pues el campo, si bien en un momento dado puede ofrecer estos modos de trabajar con claro discernimiento, a menudo simplemente se manifiesta, hace y deshace, y sólo después nos damos cuenta de que la constelación que se ha desplegado era de este o aquel tipo, o un híbrido…, o algo nuevo. Aquella fuerza que opera a través de las constelaciones siempre lo hace todo nuevo.